Nací en Quito en 1988. Como buena Escorpio, siempre me han apasionado la intensidad, la autenticidad y la búsqueda de lo profundo en las personas. Soy una amante de los animales, de la belleza en lo cotidiano y de las experiencias que nos conectan con nuestra verdadera esencia.
Mi camino en el universo visual comenzó formalmente en 2013, cuando me gradué en Diseño de Modas en la Universidad San Francisco. Esos años formaron mi ojo para la estética, la armonía de las líneas, el movimiento del cuerpo y la manera en que la forma y la luz pueden transformar la seguridad de una mujer.
Aunque exploré diversos campos de la fotografía durante años —desde la precisión del producto hasta la emotividad de los matrimonios—, fue en el Boudoir donde todo cobró un sentido absoluto, no solo por mi trabajo como fotógrafa, sino por mi propia vivencia personal.
Antes de estar detrás de la cámara guiando a otras mujeres, estuve del otro lado como modelo de boudoir y desnudo artístico. Conozco de primera mano el remolino de emociones que se siente: las dudas iniciales, la vulnerabilidad de despojarse de todo, pero también la inmensa libertad, la fuerza y el empoderamiento que experimentas cuando te atreves a habitar tu cuerpo con orgullo.
Haber vivido esa experiencia en mi propia piel cambió mi forma de fotografiar para siempre. Entiendo perfectamente los nervios de la primera sesión, sé lo fundamental que es estar en un espacio protegido y sé exactamente cómo guiarte para que te sientas cómoda, hermosa y segura en todo momento.
Mi propuesta va mucho más allá de entregarte imágenes bonitas. Mi propósito es brindarte un refugio cálido, elegante y libre de juicios; una experiencia de reconexión y amor propio donde descubras la versión más genuina, poderosa e íntima de ti misma.